ANTONIO DE HOYOS VINENT ("El Día". Diario de la Noche del 2 de desembre de 1918)

 


[...] Yo recuerdo la mañana de luz en que, feliz y henchido de alegría de vivir amanecí ante la gama de azules cielo y mar en que se miraban las casas blancas, dominadas por la infinita nobleza de la catedral; recuerdo los paisajes, que algunas veces eran como admirables esmaltes; otras, tenían la gracia ambigua de las estampas japonesas; algunas, en fin, la línea torturada y retorcida de los paisajes de Doré. Líneas, luz, colores, todo es maravilloso y sorprendente en aquella isla de orfebrerías.








Comprendo la tentación de nuestros artistas, la atracción misteriosa e invencible a fijar aquello, a pintar aquello, a tratar de sobrevivir al “momento luminoso". Pero para ello hace falta sentir hondo y poseer el dominio de la técnica; y eso pocos lo poseen.

Mir, Rusiñol, Regoyos, Castellanos, nos han dado muy bellas visiones de Mallorca, y sin embargo... Sin embargo, entre las más hermosas, fuertes e intensas están las que ahora nos ofrece Pilar Montaner de Sureda. [...]


Antonio de Hoyos y Vinent





BALLESTEROS DE MARTOS ("La Mañana" del 10 de desembre de 1918)



[...]las obras [...]son de una virilidad, de una pujanza, de una intensidad que en nada parecen ser hijas de un temperamento femenino, antes al contrario, se las creería engendradas por la rebeldía moceril de un púgil de las luchas estéticas.




[...] no son cuadros que se juzgan; son cuadros que se sienten. Hay que poseer un alma lírica; hay que ser sensitivo. Si el latigazo de la emoción no ha sacudido el espíritu, esos cuadros han de parecer absurdos y falsos, pictóricamente considerados; porque lo que hay en ellos es el tesoro imaginativo y sentimental de una mujer prodigiosa, que siendo muy mujer es también muy artista.


Pilar Montaner no sólo sabe ver el paisaje, sino que lo siente y, además, sabe expresarlo como lo ve y lo siente, rara cualidad que sólo logran alcanzar los grandes artistas.
Esta es una pintura realista, en la que la autora, sin prejuicios ni preocupaciones, se entrega por entero, ansiando fundirse con el natural, arrancar los secretos estériles con que la realidad le embriaga. Y lo consigue; porque esa misma embriaguez que ella sintió al pintar sus cuadros, la sentimos nosotros al contemplarlos.
                                                                                   
                                                                                     Ballesteros de Martos


CATY JUAN DE CORRAL "El hombre en la pintura de Pilar Montaner" (1986)



[...] Situémonos en 1906, cuando Don Juan Sureda escucha con atención el consejo del pintor Sorolla, que le recomienda: “Hágase niñera de sus hijos y que su mujer pinte”. Palabras que significaron el aprobado al retrato exigido por el maestro, con el fin de diagnosticar si la fiebre pictórica de Pilar Montaner era pasajera o crónica.

Joaquín Sorolla, Pilar Montaner, Clotilde García del Castillo, Juan Sureda y otros excursionistas, Cala Sant Vicenç 1919

La obra pintada por la futura discípula, descubrió a Sorolla el temperamento y valía vocacional de Pilar Montaner. Mujer joven, ¡y madre ya de tres hijos! Mujer de mirada profunda y firme.
La fuerza de sus ojos chocaba con el cuerpo, delicado y que nunca podría haber servido de modelo a Rubens o a Pablo Picasso.

[...] Pilar Montaner dibuja y pinta con pasión, exigiéndose a sí misma. Conquistada por la luz e imponiéndose su poder creacional. Los compañeros de taller le preguntaban asombrados que cómo se atreve a pintar como el maestro no quiere. A lo que ella contesta escuetamente:

“Porque así lo veo yo". La tela trabajada era muestra patente de su personalísimo quehacer.



[...] Este último [estudio de Valldemosa] era fantástico, según expresión textual de Emilia Sureda. La escalera que conducía a él, tenía nombre de Virgen y de carabela. Se llamaba Santa María. Para llegar al estudio, había que ganar un puente que cruzaba por sobre la escalera, comunicando con el ala derecha e izquierda del piso superior. Ya en el estudio, la vista quedaba prendida en la pared frontal, donde los cuadros de desnudos de diferentes épocas se imponían por su gran belleza. Había una mesa descomunal, repleta de apuntes y bocetos que hoy se catalogarían como obras terminadas en espera de firma. Notas frescas, limpias de color y trazo seguro. Espontáneas y con un dominio del dibujo sorprendente.


El caballete, en el centro de la estancia, y a unos pasos, la paleta ¡enorme! que a veces ofrecía una visión de color, abstracta y bellísima.

Pilar Montaner ¡ya es pintora! y su marido contempla obra y mujer con entusiasmo y pasión.


                                                                                   Caty Juan de Corral




COLOMA ROSELLÓ ("Feminal 28", del 25 de juliol de 1909)



De la illa Daurada


[...] També cal parlar de sa dama ciutadana y sense sortir de Valldemosa, puch fer-ho d'una exquisida artista.

Aquests boscos estan masells de violetes selvatges que, modestes, s’amagan entre es fullatge, però s'agradosa flayra els descobreix y fa traició.

Axís passa en ma bona amiga Pilar Montaner de Sureda que viu retirada dins son palau, rodetjada d'una prole qu’arriba al número nou, lluny de es traqueteig mundà, però qu’una volta haver parlat ab ella s'endevina s'artista de temperament refinat, d’ànima enlairada, de senzillesa incomparable.



[...]Y en tot axò la jove artista, per que ho és jove y ho serà eternament per la seva figura animada, revoltosa, bellugadissa, permaneix casi ignorada p’es públich de Palma a n’a qui no s’ha volguda confessar mai pintora, exploradora de s’art que l’atreu y la té cautiva en llassos que l’estrenyen y l’estiran en forta corrent.
[...]Desde’l fons d’es cor agrahesch a sa amiga sa amabilitat, y esper que ses cultes barcelonines acuhiràn gustoses a s’artista que, indignament, presenta sa vostra germana de la Illa Daurada.

                                                                                       Coloma Rosselló


traducció castellá

FELIO J. BAUZÁ ("La Vida Soñada", 2009)



[...]La Pilar Montaner pintora es prácticamente fruto de Juan Sureda Bimet. No en vano su marido le permite visitar los principales museos de Europa y empaparse de las obras de los grandes maestros. En 1902 pintó con Joaquín Sorolla Bastida, de quien aprendió la mancha impresionista y supo captar la luz. En Palma estudió con Antonio Ribas Oliver y Ricardo Anckerman. En 1906 viajó de nuevo a Madrid con el pintor maldito -el barbero de la isleta de Cort - Antonio Gelabert y realizaron copias de los clásicos en El Prado, fundamentalmente Velázquez y Goya. Antonio Gelabert recibió ayuda económica de Juan Sureda con que sufragar su estancia en Madrid. Siendo delegado del Fomento del Turismo, el barbero de Cort siempre se sintió en deuda con Juan Sureda y le profesó cariño verdadero. [...]

Toni Gelabert                                     Pilar Montaner

Toni Gelabert                                        Pilar Montaner

[...]Pilar Montaner asistió a clases en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Todo ello animado por un Juan Sureda empeñado en hacer de su esposa una artista que aportara a la pintura un valor de calidad y de sensibilidad. Y, por supuesto, compatibilizando esta actividad, viajes y estancias en Madrid, con la prolífica maternidad.

[...]Calidad y sensibilidad son las dos notas dominantes en la obra de Pilar Montaner. Comenzando por la última, ¿cómo no va a rezumar sensibilidad por todos los poros de su piel una mujer que ha perdido a su madre de niña, que da a luz trece hijos y que los va perdiendo si no al nacer, de tuberculosis? Basta ver cualquier fotografía de Pilar Montaner para leer la ternura en sus ojos.


[...]Caracterizada por el realismo y la fidelidad al natural, la obra de Pilar Montaner gira en torno a escenas de la vida payesa y a temas urbanos. El retrato y el paisaje son una constante en su actividad. Respecto al primero, Pilar Montaner pintó a huéspedes y visitantes del Palacio del Rey Sancho (Rubén Darío, Miguel de Unamuno, Gabriel Alomar, Eugeni D’Ors, Miquel Costa i Llobera, Llorenç Riber, Isidro Bonsoms...), mientras que del segundo resulta obligado destacar Valldemossa y su entorno, especialmente los olivos. Ya se ha visto como había presentado la temática de olivos en muestras y exposiciones internacionales.

Eugeni D'Ors                                                                                                    Unamuno


                                                                      Gabriel Alomar



Rubén Darío

[...]En más de una ocasión se ha catalogado la obra de Pilar Montaner como modernista. Sin embargo uno se pregunta qué es el modernismo en pintura y si efectivamente los cuadros de Pilar Montaner responden a un canon determinado. La obra de Pilar Montaner arranca de un academicismo realista -no otra cosa le enseñaría Emilio Ordoñez ni nada distinto aprendería de
las copias de Velázquez o del Greco ni de las lecciones de Ribas y de Anckerman- para hacerse permeable de la mancha impresionista con la influencia de Sorolla, Santiago Rusiñol, Joaquín Mir o Eliseo Meifrén.




[...]Pilar Montaner Maturana sobrevivió a su marido y falleció en Valldemosa el 23 de septiembre de 1961 a los 85 años de edad. Algunas fuentes señalan que nunca vendió un cuadro en toda su vida, extremo que no puede compartirse. Nunca quiso desprenderse de su obra por dinero, si bien en alguna ocasión tuvo que hacerlo.

[...]En definitiva la historia del arte hace justicia a Pilar Montaner, de manera que el balance de su persona y su obra no puede ser más exitoso: Carmen Bosch la define como “un espíritu fuerte e indomable bajo una fragilidad aparente", al tiempo que destaca “un estilo muy personal de una fuerza, pujanza e intensidad que sobrepasan su condición femenina".





JGM



En 1918 escribió JGM que “la naturaleza mallorquina no tiene secretos para la paleta de Pilar Montaner, y hay en sus cuadros tal encanto, tan sugestiva intuición del momento luminoso fijado, tan fuerte y delicada poesía, que han merecido ser cantados con versos de Rubén Darío"






GABRIEL ALOMAR (catàleg de l’exposició a les Galeries Laietanes de Barcelona, 1921)



...]Hi ha, per de prompte, en les seves pintures, aquella inconfusible vibració d’ànima qui sembla un papelloneig de la flama personal sobre la indiferència aparent de la natura. He dit papelloneig, i ara me n’adono de la justesa involuntària d’aquest mot. Poseu a l’artista davant qualsevol forma natural de bellesa. Els temperaments vulgars no sabrien deposar sobre aquella forma la projecció de llur esperit. Però l'artista es revela desprenent amb delicadesa la seva psiquis i fent-la papallonar finament sobre aquelles apariències, ungides d’infinit, per a extreuren la bellesa que revelarà després en l’obra d‘art, barrejant-la amb la seva pròpia bellesa d'artista.


Jo diria que amb tot i una detinguda i refinada educació artística, les condicions nadives superen encara a les educatives en la seva personalitat. Ella no ha patit el martiri tecnicista de les acadèmies, la seva ànima s’és desclosa com una flor silvestre sota la llum vivificadora i fecondant de Mallorca, que ella com ningú, ha pogut absorbir.


Els paisatges tenen una lleugeresa de gradacions qu’els compenetra amb la diafanitat on es senten immergits més que destriar-se sobre la llum -aquella claror mallorquina, tan poc propícia a la suggestiva escala de termes-, diríem que exhalen llum, com una natural emanació, millor encara, com una vibració.


                                                                                     Gabriel Alomar, 1917


traducció